SUEÑOS

“Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” “A reinar, fortuna, vamos; no me despiertes, si duermo, y si es verdad, no me duermas”. Así sonaba uno de los monólogos más célebres de nuestra literatura.

En efecto, existen miles de líneas dedicadas a lo mismo, optimistas y pesimistas, pero todas tratan de alcanzar uno de los conceptos más etéreos que existen: soñar. 

Se trata de algo que nos inculcan desde pequeños. Nacemos, crecemos y cuando alcanzamos la madurez creemos que todo un mundo se revela a nuestros pies, esperando a ser conquistado. ¿Cómo era? ¿Sueña a lo grande? ¿O tal vez no?

Sueños. Grandes metas para algunos. Pequeños detalles para otros. Algunos pueden parecer obvios, otros resultarán más profundos e intrincados. Una casa más grande, ganar más dinero que el resto de tus amigos, ascender, un gran viaje, dejarlo todo atrás y empezar de cero… Seguramente estos sean algunos de los sueños que se repiten en buena parte de Occidente.

Y es que nos creemos los únicos con derecho a soñar. El resto del mundo… bueno, ¿qué más da, no?

Todas aquellas personas que han nacido en lugares desconocidos para nosotros. Los  que no tienen derecho a soñar, imaginar o pensar por sí mismos. Condenados desde antes de nacer. Vidas que ya estaban escritas antes de que esos bebés abriesen los ojos. Vidas planificadas por otros. El instante en que el ser humano deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un instrumento al servicio de las masas.

Uno de esos lugares es La India. Un territorio fascinante y cruel. Lugar de ensueño, donde la vida y la muerte mantienen un pulso eterno. Un territorio de esos que te marcan en lo más profundo, en el alma; y en el que llegas a plantearte qué importa realmente y cual es el sentido de las cosas.

Pero no es necesario viajar hasta Asia para comprobarlo. Basta con alejarse un rato de la pantalla, salir a la calle y aprovechando el buen tiempo, dar un paseo por el corazón de Madrid. El Paseo del Prado es una de los principales enclaves culturales de la capital. De entre sus muchos museos hay uno que llama especialmente la atención, tanto por su famoso jardín vertical como por las exposiciones que ofrece cada temporada.

“Tierra de sueños” es una de ellas. A través de diversas y coloridas imágenes, Cristina Rodero muestra sin complejos la vida cotidiana en las comunidades rurales de La India. Tradiciones y rituales aparecen retratados en fotografías que ponen especial atención a la figura de la mujer, que juega un difícil papel en esta sociedad. Una tierra oculta y desconocida, en la que se unen lo real y lo mágico, lo trágico junto a lo maravilloso.

A través del objetivo de su cámara ancianos, jóvenes, mujeres, niños… miran directamente al espectador. Miradas congeladas en el tiempo, miradas que lo dicen todo sin necesidad de palabras. Son los gritos de auxilio de aquellos náufragos que vagan por un mundo que parece haberlos olvidado.

“TIERRA DE SUEÑOS” en CaixaForum Madrid hasta el domingo 28 de mayo.

 

ACERCA DE: Cristina García Rodero  

Nacida en Puertollano en 1949, es la primera española en trabajar para la prestigiosa agencia fotoperiodística Magnum. Ha sido premiada con el World Press Photo 1993, el Premio Nacional de Fotografía 1996, el Fotopres “la Caixa” 1997, el PhotoEspaña 2000, el Godó de Fotoperiodismo 2000 y las medallas de oro al Mérito de las Bellas Artes 2005 y de Castilla-La Mancha 2016.

Por: Andrea Menéndez Cuerdo

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